FORMACIĆN
Formación de la mente y del espĆritu en las virtudes tradicionales cristianas. En su sentido mĆ”s hondo, formar es recibir una forma, y para la tradición católica esa forma tiene un nombre: Cristo, medida interior del hombre, principio vivo desde el que la inteligencia aprende a mirar la realidad, la voluntad se fortalece en el bien y la vida adquiere una dirección reconocible. Amigos de la Cruz entiende la formación como una educación del juicio cristiano, alimentada por la liturgia, por la memoria de la Iglesia y por el trato frecuente con los grandes autores católicos; una educación que desciende despuĆ©s a la existencia ordinaria del seglar, donde cada deber, cada vĆnculo y cada cruz personal ponen a prueba la verdad de lo aprendido. La formación cristiana da hondura a la libertad porque enseƱa a vivir bajo una disciplina recibida, mĆ”s alta que el propio gusto y mĆ”s fecunda que la opinión cambiante de la Ć©poca.